lunes, 13 de julio de 2020

viernes, 3 de julio de 2020

Perdida


Me miras,

caramelo derretido.

Tu mano en mi cintura

atrayéndome hacia tu calor.

No soy yo ya,

perdida en este colchón,

de hierba, romero y rocío.

viernes, 12 de junio de 2020

The Diner




I looked around me, my tongue stuck to the roof of my mouth, dry and swollen. I sat alone, the diner  in front of me closed, the sign unlit but shimmering in the falling sun. My wrinkled hands rested on the cracked leather of the wheel. The end of the road, my road, was a shut down diner and an empty pump of gas. I settled down in the seat with a beat up paperback written by Schopenhauer to keep me company.  I barked out a laugh.  It was going to be a cheery end of the road with him at my side.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Caras



CARAS

—Estás muy guapa esta noche —dijo.

—Gracias, tu también —respondí tímidamente.

Estábamos sentados en el mejor restaurante de la ciudad. Iba a ser una noche especial, lo presentía. Había elegido bien. Nada más llegar me miró a la cara fijamente. Pude ver que estaba ensimismado con la perfección de mi maquillaje, de mis ojos verdes translúcidos, mis labios rojos. Me había costado mucho dinero estar así esta noche. Pero, ¿no era por una buena causa esa inversión? Y había elegido bien, lo sabía.

La noche fue, efectivamente, mágica. La comida estuvo llena de pequeñas delicias y miradas cómplices. Cuando llegamos a su casa supe que había triunfado, me deseaba, no podía resistir esta cara.

Llegué a casa a la mañana siguiente cansada, envuelta en sueños de la noche maravillosa que habíamos pasado juntos. Me desvestí y, una vez ante el espejo del baño, me miré lentamente. Todavía mi cuerpo era bello, pero pronto habría que invertir algo de dinero en él. La cara fue más fácil, pero no había dinero suficiente todavía para el cuerpo. Me acerqué al espejo y lentamente, metiendo los dedos detrás de las orejas, tiré hacia adelante. La cara se desprendió con un ligero clic y un ruido acuoso.

La cogí con cuidado, me había costado muchas horas de trabajo y esfuerzo ahorrar para ella, y la llevé al armario junto a las demás. Contemplé los catorce rostros que tenia ante mí. No sabía cual ponerme hoy. Lo decidiría luego.

Volví al baño y al pasar por el espejo se me olvidó no mirar. Grité, llevándome una mano al pecho del susto. Mi rostro era un amasijo de carne podrida, negra en algunos sitios, con pedazos pequeños colgando, a punto de caerse. Parecía cera roja, cayendo y consumiéndose poco a poco. En mi mejilla derecha ya se percibía el hueso entre la carne podrida.

Aparté la vista. No pasa nada, calma, me dije a mi misma. Tengo catorce caras, una para cada ocasión. Y anoche, la más costosa, la que expresaba belleza sublime, le había complacido. Me quedaban pocas por conseguir, ya tenía casi todas las emociones y expresiones. ¿Cuántas tendría él?

viernes, 1 de mayo de 2020

Esperanza



ESPERANZA

Llevábamos meses encerrados, el mundo entero, de un continente a otro. Los primeros días ponía las noticias, pero después ya no podía más con la desolación y las muertes. Siempre había vivido sola y ahora, como estaban las cosas, me veía a mi misma haciéndome vieja dentro de mi casa sin que nadie advirtiese mi piel joven llenándose de arrugas, volverse seca y fina. Ya no llamaba a nadie, internet se había esfumado en el aire como un sueño lejano de lo que pudo haber sido. Tenía mis libros, mis dibujos y todavía un poco de comida. Pronto tendría que salir a buscar más. ¿Seguirían los supermercados abiertos? ¿Se parecerían a los economatos soviéticos durante la guerra fría, estantes vacíos y empleados todos vestidos iguales?

Me puse la mascarilla y salí a la ciudad desierta. Anduve kilómetros sin cruzarme con un alma. El silencio pesaba a mí alrededor. Dando la vuelta a la esquina tropecé con un muchacho. Me sostuvo los brazos para no caer. Y en su sonrisa, todo lo bueno que nos hacía humanos floreció en mi corazón. Bajó mi mascarilla lentamente, soltando libre mi suspirar y dijo:

—¿Crees en el amor a primera vista?