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Mostrando entradas de mayo, 2020

Caras

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CARAS —Estás muy guapa esta noche —dijo. —Gracias, tu también —respondí tímidamente. Estábamos sentados en el mejor restaurante de la ciudad. Iba a ser una noche especial, lo presentía. Había elegido bien. Nada más llegar me miró a la cara fijamente. Pude ver que estaba ensimismado con la perfección de mi maquillaje, de mis ojos verdes translúcidos, mis labios rojos. Me había costado mucho dinero estar así esta noche. Pero, ¿no era por una buena causa esa inversión? Y había elegido bien, lo sabía. La noche fue, efectivamente, mágica. La comida estuvo llena de pequeñas delicias y miradas cómplices. Cuando llegamos a su casa supe que había triunfado, me deseaba, no podía resistir esta cara. Llegué a casa a la mañana siguiente cansada, envuelta en sueños de la noche maravillosa que habíamos pasado juntos. Me desvestí y, una vez ante el espejo del baño, me miré lentamente. Todavía mi cuerpo era bello, pero pronto habría que invertir algo de dinero en él. La

Esperanza

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ESPERANZA Llevábamos meses encerrados, el mundo entero, de un continente a otro. Los primeros días ponía las noticias, pero después ya no podía más con la desolación y las muertes. Siempre había vivido sola y ahora, como estaban las cosas, me veía a mi misma haciéndome vieja dentro de mi casa sin que nadie advirtiese mi piel joven llenándose de arrugas, volverse seca y fina. Ya no llamaba a nadie, internet se había esfumado en el aire como un sueño lejano de lo que pudo haber sido. Tenía mis libros, mis dibujos y todavía un poco de comida. Pronto tendría que salir a buscar más. ¿Seguirían los supermercados abiertos? ¿Se parecerían a los economatos soviéticos durante la guerra fría, estantes vacíos y empleados todos vestidos iguales? Me puse la mascarilla y salí a la ciudad desierta. Anduve kilómetros sin cruzarme con un alma. El silencio pesaba a mí alrededor. Dando la vuelta a la esquina tropecé con un muchacho. Me sostuvo los brazos para no caer. Y en s