lunes, 14 de octubre de 2019

Antártida

Antártida

Esperaba ver al oso polar de un blanco virginal.
Solo vi ojos negros mirarme con hambre,
su manto cubierto de sangre.
Garras de las que colgaban restos de carne.
La foca muerta, eviscerada, a su lado.
Me siguió con la mirada.
Calculo distancias y esfuerzo.
No pude apartar los ojos, quieta,
como un ciervo al oír pisadas en el bosque.
Mi instinto también calculo, sin apenas percibirlo,
distancia, escondrijo.
Supe que moriría al ver mis cálculos fallidos.
El oso sonreía, doble cena...
Un buen día.

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