domingo, 13 de octubre de 2019

No esta Todo Perdido



¿A dónde van las mujeres cuando ya no las quieren?  Cuando nuestros muslos engordan, nuestros antebrazos cuelgan, el pelo se torna gris.  Te miré alejarte.  Todo había terminado.  Recuerdo la sensación de desamparo, de no saber qué hacer después.  Me quedé de pie, entre el gentío que pasaba a mi lado sin mirarme, sin darse cuenta que las lágrimas resbalaban por mis mejillas pálidas, sin maquillar.  ¿Qué va a ser de mí?

Salí del juzgado.  Hacia un día sin color, neutro, de frío espantoso.  Me volví a quedar inmóvil, sin rumbo de nuevo, en los escalones del juzgado.  Miraba, pero no veía lo que tenía ante mí.  Mi vista cobró de pronto lucidez.  Me fijé en un cartel grande.  Estaba justo enfrente del juzgado, en lo alto de un edificio.  Los colores del cartel eran cálidos, veraniegos.  Se veía a una mujer subiendo a un crucero con una amplia sonrisa.  Se embarcaba a la felicidad que prometía el sol, arena y mar.  Me fijé bien en la mujer.  Miré su rostro.  Podría haber sido yo, hacía unos años.  Empezó a llover.  Seguí sin moverme.  Mis lágrimas ya olvidadas.

Saqué el móvil del bolsillo de mi abrigo.  Ese abrigo negro horrible, amplio, que odié siempre, aunque me lo compré para tapar mis curvas.  Marqué el número que aparecía en el cartel como en un sueño, sin realmente pensar lo que estaba haciendo.

-Hola… ummm… he visto vuestro anuncio.  No sé...-

- Hola, me llamo Yolanda.  Deje que le explique sobre nuestra oferta estrella de este mes.  Si usted es mayor de 45 años tenemos un crucero exclusivo para divorciados que incluye ocho días y 7 noches por el Caribe todo incluido por solo 2800 Euros en cabina turista sin balcón.  Ahora si lo quiere en primera con balcón son solo 3400 Euros.

-Pues…  en primera-

Dios, ¿en qué estaba pensando?  ¿Qué estaba haciendo?

-Vale, pues tiene que facilitarme sus datos, nombre, número de tarjeta y ya está.  Le digo las fechas disponibles primero.

- ¿Cuál es la fecha más cercana? -

-Pues sale un crucero el día ocho a las diez de la mañana.  ¿Qué le parece esa fecha? -

¿Estoy loca?

-Si… Si… esa.

Terminados los trámites seguía allí de pie, mojada en las escaleras del juzgado.  Empecé a andar preguntándome que había hecho.  Nunca hacia cosas así, sin meditarlas.  ¡Un crucero de divorciados!  Pero eso era lo que yo era ahora.  Una divorciada.  No tenía nada que hacer.  Nunca había trabajado y el divorcio me permitía seguir así.

Vagaba sin rumbo.  Ya no había prisa por llegar a casa, ni cena que hacer, ropa que lavar, nada de nada.  Vi un escaparate de peluquería.  La recepcionista me sonrió al pasar.  De pronto di la vuelta y entré.

-Hola-

-Hola… ummm… quería arreglarme el pelo-

La chica me preguntó si tenía cita.  Le conteste que no, con decepción, sabiendo lo que me iba a decir.  Pero antes de que pudiese contestar apareció a mi lado una mujer más o menos de mi edad.  Se me quedó mirando unos instantes, me miró a los ojos rojos e hinchados de haber llorado.  Sin mediar palabra me ayudó a quitarme el abrigo.  Amablemente me acercó a una silla y me cubrió la ropa.

-Bien, ¿qué te gustaría? - me preguntó con sus manos posadas sobre mis hombros, que todavía temblaban ligeramente.

La miré a través del espejo.  –Me voy en un crucero que acabo de contratar dentro de tres días al Caribe. -  Le dije, esperando que ella se riera de mí, que me dijese que estaba loca.  Pero me volvió a sonreír diciendo:

-Sé exactamente lo que te hace falta entonces. -

Cuando salí tres horas después no me reconocía.  Ámbar, así se llamaba la dueña, me había aconsejado mechas rubias y un corte moderno y fácil de llevar por encima del hombro.  Al pagar, nos quedamos mirándonos un rato en silencio y sin mediar palabra me abrazó fuerte.  Las mujeres nos entendemos sin tener que hablar, especialmente las que somos mayores.

Y aquí estoy.  En mi crucero.  Tomando una piña colada rodeada de mis nuevas amigas.  Riendo a carcajadas, bailando, tomando el sol.  Esta mañana antes de salir de mi camarote me miré fijamente al espejo y pensé: ¿Sabes a donde van las mujeres a las que ya no las quieren?  Pues a la peluquería, a la boutique, de crucero, al cine, de copas, al teatro, a la playa, a la montaña.  Con otras mujeres, apoyándose, queriéndose, animándose. Van a vivir y si, a volver a amar algún día.  La vida no se acaba por que un hombre no supo apreciar lo que tenía.


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